Condena a Muerte para dos chimpancés y dos osos pardos.
La cuenta atrás ha comenzado para los animales que todavía viven en el Zoo de Almendralejo. La historia comienza en abril de 2004, con cuando la asociación Ecologistas en Acción interpuso una denuncia contra el citado zoológico, debido a las terribles condiciones en las que se encontraban los animales y el visible incumplimiento de la ya mínima legalidad europea.
La denuncia se basaba en la observación de comportamientos estereotipados (repetición de una misma acción numerosas veces), automutilaciones o estado depresivo en muchos de los animales, así como en la escasa dimensión de las jaulas (generalizado, pero claramente comprobable en el caso de los osos, leones, tigres, leopardos, cocodrilos, monos) el hacinamiento de los animales (varias especies de ungulados como muflones, cabras, jabalíes), la deplorable limpieza (con acumulación de excrementos y restos de comida, como suele ocurrir en las jaulas de papagayos, loros, ardillas..., la existencia de agua sucia en muchos bebederos.
Tras una larga lucha, las puertas de estas instalaciones se cerraron hace unos meses y sus terrenos fueron vendidos
A día de hoy, el plazo de entrega de los terrenos a su nuevo propietario ha vencido. Todos los animales, a excepción de DOS CHIMPANCÉS y CINCO OSOS PARDOS, han sido cedidos a otros centros. Si no se encuentra de forma URGENTE una ubicación para ellos, el propietario del zoológico pedirá su sacrificio para poder completar la venta de terrenos.
De momento se ha conseguido un pequeño aplazamiento de la EJECUCIÓN de estos animales, pero no por mucho tiempo. De momento se han hecho todas las gestiones posibles para su reubicación en centros de todo el territorio nacional, sin éxito hasta el momento.
La Fundación Equanimal se suma al Proyecto Gran Simio, y realiza un llamamiento para encontrar un centro de recuperación donde estos animales, tras todos estos años de abuso y confinamiento en pésimas condiciones, puedan vivir con dignidad. Ésta es además una ocasión para denunciar una vez más que los zoológicos son cárceles para los animales, y que de ninguna manera se puede justificar el trato que infligimos a estos seres, que acaban siendo auténticas víctimas desde el momento en que les privamos de libertad.